Le pedia que me asegurase que no era un holograma.

Atrapada en la red

Le pedia que me asegurase que nunca era un holograma. A veces tenia la impresion sobre quedar hablando con un ordenador. No podia igual de nefasto ideal, y se lo hacia saber. La novia se reia, me llamaba “tontita» asi­ como me mandaba mas fotos y mas notas de voz.

Muy veloz me conto mas de su vida sobre lo que hubiese querido conocer. A la oportunidad que me daba a descubrir su lado mas dulce, me paseaba por las rincones mas oscuros sobre su supuesta vida asi­ como me presentaba a sus supuestos demonios.

Hablabamos cada aniversario asi­ como la conexion era cada vez mas fuerte. Terminamos hablando sobre sentimientos asi­ como sonando con un avenencia inminente a pesar de sus miedos, inmensos.

Decia nunca tener estado de ningun modo con una femina y, aparte, vivir en el seno de una clan homofoba asi­ como sobre extrema derecha.

Wapa se me quedaba pequeno, asi­ como le propuse intercambiarnos los telefonos. Con el fin de mi sorpresa, la replica fue rechazo. Continuamos charlando a traves de la app unos dias Incluso que acepte, desprovisto una diferente opcion, la alternativa que la novia habia propuesto: hablariamos a traves de Skype.

Era mejor que nada, si bien comenzaba a inquietarme la condicion. Decia no tener redes sociales, yo buscaba por todo el mundo las rincones el nombre y apellido que me facilito, aunque nunca habia fortuna. No obstante, sus “te quieros”, dichos asi­ como susurrados de mil formas asi­ como en varios idiomas, asi­ como sus llamadas a traves de Skype, en evidente estilo me tranquilizaban, No obstante me enredaban mas en la red.

A pesar de lo surrealista de la condicion, parecia que al completo iba el frente del manillar. Nunca habia manana que nunca nos diesemos las “buenos dias”, ni noche que nos durmiesemos sin habernos deseado lindos suenos. Las canciones asi­ como las emojis “in love» eran el pan sobre cada conmemoracion.